*** En ocasiones cocinamos pescados para una comida de los que nos quedan un par de tajadas.
Es aquí, cuando tenemos que hacer crecer pocas cantidades para servir un primer plato a los comensales habituales de casa. A esto se llama " reciclado en la cocina ", y tal cual están los tiempos no nos podemos permitir tirar nada.
INGREDIENTES:
- 2 o 3 piezas de bacalao al pilpil
- 1/4 de cebolla
- 1 cucharada de harina
- 250ml de leche fresca
- 1 bote de pimientos del piquillo
- 200ml de nata líquida
- 100gr de colas de gamba congelada
- 1 diente de ajo
- Perejil seco
- 1 cayena
- 2 cucharadas de aceite de oliva
ELABORACIÓN:
Limpiamos el bacalao de piel y espinas y desmigamos.
Ponemos una sartén a calentar al fuego mínimo con el aceite, limpiamos la cebolla, la troceamos y la incorporamos cuando el aceite alcance temperatura. Pochamos a fuego lento y tapada para que sude y nos quede algo transparente.

Agregamos la harina y rehogamos hasta que se quede totalmente integrada.
Añadimos el pilpil del bacalao sin dejar de remover hasta que lo absorba.
Incorporamos poco a poco la leche sin dejar de remover para que no se nos hagan grumos, y cuando tengamos una textura fina pero densa...
añadimos las migas del bacalao que mezclaremos con esa besamel. Retiramos a una fuente con tapa y dejamos que se enfríe.
Sacamos los pimientos del bote y les quitamos las semillas que puedan tener en su interior. los colocamos en un plato y colamos el caldo que nos ha quedado.
* Encendemos el horno a 180º con calor arriba y abajo. Rejilla a media altura.

Con ayuda de una cuchara, vamos relleando los pimientos, procurando que no se rompan.
Montamos ligeramente la nata con ayuda de la batidora y agregamos el jugo de los pimientos para formar una salsa densa.
Cubrimos el fondo de una fuente para horno circular con la salsa de nata.
Colocamos los pimientos rellenos sobre ésta y regamos con el resto de la salsa.
Metemos en el horno ya caliente y dejamos que se horneen durante 20 minutos. Si vemos que se tuestan demasiado, pasamos el calor solo a la parte de abajo.
Mientras se hornean los pimientos, salteamos las gambas que ya tendremos descongeladas y colocadas sobre papel de cocina para que no les quede agua.
Colocamos una sartén en el fuego con un chorro fino de aceite, le freímos un ajo picado con una cayena y salteamos las colas de gamba espolvoreadas con una pizca de perejil seco. Retiramos la cayena para que no deje demasiado picante y reservamos.
Servimos los pimientos en un plato junto con un poco de salsa y unas colas de gamba salteadas.
Seguro que ninguno de los comensales le pone pega a nuestro " plato reciclado".
*** Hace unos cuantos días que no escribo y seguro que me habéis echado de menos. Pero aquí estoy de nuevo., dispuesta a contaros todo aquello que elabore en mi cocina.
Ya tengo una receta de guacamole en el blog, pero ésta es muy especial para mí, porque la he personalizado y dado ese toque que la hace diferente. ¡ Espero que no se me enfaden los mexicanos !
INGREDIENTES:

- 1 Aguacate grande y maduro
- 1/2 cebolleta pequeña
- 1/2 tomate mediano maduro
- 1 diente de ajo pequeño
- 4 o 5 ramas de cilantro fresco
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1/2 limón
- Sal al gusto
- Tabasco al gusto
- Picos de maíz tostados
ELABORACIÓN:
Para que el guacamole nos quede perfecto, es muy importante que el aguacate esté en su punto óptimo de maduración. Porque si está duro, no será posible trabajarlo con el tenedor y tanto el sabor como la textura nos cambiarán totalmente. Pero, si por el contrario está demasiado maduro, nos quedará como mantequilla y tampoco nos resultará agradable al paladar.
Preparamos un bol mediano para trabajar el picadillo que se elabora por separado. Limpiamos la cebolleta, cortamos la mitad y picamos lo más fina posible. La colocamos en el bol y reservamos.
Lavamos el tomate, lo pelamos y partimos en gajos gordos. Les sacamos las semillas que colocaremos en un colador metálico sobre un cuenco y exprimimos con una cuchara hasta sacar completamente su jugo, que reservaremos para elaborar con él unos chupitos.
Picamos el tomate lo más menudo posible y colocamos la mitad en el bol, guardando el resto en el frigorífico para un sofrito o una ensalada.
Lavamos bien el cilantro y lo secamos con papel de cocina. Desprendemos las hojas de sus tallos y reservamos unas pocas para picarlas, el resto se ponen en un mortero junto con el ajo y un poco de sal gorda.
Lo majamos y le exprimimos parte del zumo de medio limón.

Añadimos el aceite según mezclamos para que ligue un poco.
Juntamos éste majado con el tomate y la cebolleta que tenemos en el bol, lo removemos un poco y dejamos reposar para que macere.
Partimos el aguacate por la mitad y separamos las dos partes practicando un pequeño giro en sentido contrario con las dos manos.
Volvemos a partir en cuartos y el hueso lo quitamos dando un golpe seco con el cuchillo y realizando otro giro mientras sujetamos la pulpa con la mano.

Desprendemos la piel del aguacate tirando de ella de la misma forma que se pela un plátano.
Colocamos el aguacate en un plato y lo cortamos en trozos pequeños. Exprimimos el resto del limón y salamos ligeramente.
Machacamos estos trozos con ayuda de un tenedor hasta obtener una pasta algo grumosa.
Le incorporamos el picadillo que tenemos en maceración procurando que todos los ingredientes queden bien mezclados.
Añadimos unas gotas de Tabasco y seguimos removiendo. La cantidad de Tabasco dependerá de lo picante que nos guste, por lo que aconsejo empezar por pequeñas dosis hasta encontrar el punto adecuado.
Seguidamente, escogemos unos vasos de chupito y les pasamos el borde por la pulpa del limón para que se queden mojados.
Metemos los vasos en el salero para que se quede cubierto el borde con un aro de sal.
Aliñamos el jugo de tomate que tenemos reservado con unas gotas de Tabasco y lo pasamos a los vasos con ayuda de un embudo.
Espolvoreamos una pizca de cilantro picado sobre el jugo de tomate y reservamos.
Servimos el guacamole en un plato cuadrado y hondo decorándolo con unos triángulos de maíz tostado y acompañado de los chupitos de jugo de tomate.
Os aseguro que cuando probéis éste guacamole mexicano personalizado, quedaréis sorprendidos por su sabor, y seguro que lo elaboraréis más de una vez, aunque seáis unos torpes en la cocina.