martes, 18 de noviembre de 2014

Tulipas de morcilla con mermelada de manzana y pimiento


   *** Mirando formas diferentes de presentar pequeños bocados de aperitivo para estas fiestas, se me ocurrió hacer esta receta que sorprendió a todo aquel que la pudo degustar en mi casa. 

   INGREDIENTES:

 - 1 paquete de obleas para empanadilla
 - 1 morcilla de Burgos
 - 1 huevo fresco
 - 1 tarro de mermelada de manzana al romero
 - 1 tarro de cebolla caramelizada
 - 1 tarro de mermelada de pimiento rojo
 - 1 cucharada de piñones


   ELABORACIÓN:

   * Encender el horno a 170º posición aire forzado, o en su defecto calor arriba y abajo. Rejilla a media altura.

   Sacamos el paquete de obleas para empanadillas del frigorífico unos minutos antes para que pierda frío. De esta forma es mas facil manejar y evitamos que se rompa. 

   Despegamos la masa de su papel, pero la volvemos a colocar en éste para que cuando esté horneada sea mas fácil desprenderlo. Metemos un disco de masa junto con su papel vegetal dentro del hueco del molde para muffins presionando ligeramente con la yema de los dedos y dejándolo igualado en la altura de los bordes.

   Cuando tengamos todos los huecos cubiertos, pincelamos con huevo batido procurando no dejar mucho huevo en el fondo.

   Horneamos durante 10 o 12 minutos, mirando de vez en cuando para evitar que se doren en exceso o se quemen.

   Mientras se hornea la primera tanda, podemos preparar la segunda bandeja. 

   Transcurrido el tiempo de horneado, se sacan del horno y de dejan enfriar un poco antes de sacarlas del molde y colocarlas sobre una rejilla para que terminen de enfriar.

   Estas tulipas se pueden congelar una vez frías sin quitar el papel para que las proteja. De esta forma, solo habría que descongelar a temperatura ambiente unos minutos, quitarles el papel y proceder a su relleno. 

   Colocamos una sarten al fuego mínimo sin nada de aceite. Sacamos la morcilla del frigorífico, le quitamos la piel que la envuelve, la troceamos y metemos a la sarten. Aplastamos con ayuda de un tenedor hasta que quede completamente suelta y dejamos que se haga despacio durante 3 o 4 minutos removiendo de vez en cuando con un tenedor de madera.

   Mientras se hace la morcilla, quitamos el papel de las tulipas, las colocamos en una fuente y les ponemos una cucharadita de mermelada de manzana al romero en el fondo.

   Una vez cocinada la morcilla, retiramos del fuego y rellenamos con ella las cestitas de masa horneada procurando que no rebose.


   Repartimos entre 3 o 4 piñones por cada cesta y seguimos rellenando con una cucharadita de cebolla caramelizada.

   Terminamos por poner la mermelada de pimiento rojo sobre la cebolla.


   Es muy importante no excederse en la cantidad de mermeladas, ya que al ser dulces, empalagarían demasiado. Es mejor dar un pequeño toque de sabor para que se note y matice en su conjunto, pero que no predomine.


   Estas tulipas se deben tomar templadas. Para ello, se pueden meter un par de minutos en el horno ya caliente. Se presentan en la misma fuente o de forma individual en platitos decorados con hojas de menta, albahaca o perejil. Un toque de color le queda muy bien.


martes, 11 de noviembre de 2014

Sopa de cebolla con crujiente de jamón


   *** El otro día hablando con una amiga de recetas que recordamos de nuestras madres, salio a relucir esta sopa de cebolla y le prometí hacerla para que todos mis lectores tengan la oportunidad de disfrutar de este sencillo plato en estos días fríos de otoño. 

   INGREDIENTES:

 - 2 o 3 cebollas
 - 1 hoja de laurel
 - 3 o 4 lonchas finas de jamón serrano
 - 1l de caldo de pollo con verduras
 - 1/2 barra de pan del día anterior
 - 2 cucharadas de aceite de oliva
 - Queso curado rallado y en lascas
 - Sal y pimienta 

   ELABORACIÓN:

   *  Encendemos el horno a 170º calor en parte baja. Rejilla a media altura.

   Colocamos las lonchas de jamón sobre la bandeja del horno previamente forrada con papel vegetal.

   Las tapamos doblando la mitad del papel sobrante. Colocamos otra bandeja de igual tamaño sobre las lonchas de jamón para que haga presión y no se deformen. Metemos al horno durante 10 minutos.

   Mientras se tuesta el jamón en el horno, limpiamos las cebollas y las cortamos en juliana muy fina.

   Colocamos una cazuela con bastante fondo al fuego mínimo y dos cucharadas de aceite. Cuando alcance temperatura añadimos la cebolla y la hoja de laurel con una pizca de sal.

   Dejamos que se poche muy despacio con la cazuela tapada y removiendo de vez en cuando.

   Sacamos el jamón del horno, le quitamos el papel y lo troceamos con el filo de un cuchillo. Reservamos en un plato.

   Cuando la cebolla adquiera un tono dorado, le añadimos el caldo que previamente habremos  calentado en el microondas y dejamos que cueza lentamente durante 20 minutos con la cazuela algo tapada para que no se reduzca demasiado. Si fuese necesario, se puede añadir más caldo o un poco de agua.

   Llegado este momento, podemos dejar enfriar y guardar en el frigorífico para tener preparada la sopa al día siguiente cuando lleguemos del trabajo. Si lo hacemos así, lo único que tenemos que hacer es volver a calentar y continuar con el proceso de elaboración.


   Rebanamos el pan y lo metemos al tostador para que se dore y quede crujiente.



   Repartimos la sopa en cuencos que soporten el calor del horno.


   Colocamos rebanadas de pan tostado en cada cuenco. No más de tres por persona.



   Rallamos sobre éstas un poco de queso curado que tengamos en el frigorífico, espolvoreamos con pimienta recién molida y metemos los cuencos en el horno para que gratine el queso y se quede un poco fundido.

   Si tenemos muchos cuencos, es preferible encender el horno convencional con el grill, pero si solo somos dos, nos puede ser más rentable gratinar en el microondas si éste dispone de esa función.

   Repartimos unas pocas lascas del mismo queso que hemos rallado y dejamos que se enfríe un poco antes de  decorar con unos trozos crujientes de jamón.

   Os aseguro que la haréis más de un día para calentar el cuerpo en las estaciones frías del otoño e invierno.

martes, 4 de noviembre de 2014

Tostas de pan moreno con contrastes de sabor


   *** Contrastar sabores en un bocado es una sensación que no debemos perdernos, ya que se activan nuestros sentidos al intentar reconocer todos los ingredientes que componen ese bocado crujiente, aromático y sabroso de una tosta.

   INGREDIENTES:


 - 1/2 barra de pan moreno
 - 1 pimiento rojo asado
 - 60g de tomates confitados
 - 6 lonchas de queso brie
 - 3 o 6 uvas moradas
 - Aceite de oliva virgen

   ELABORACIÓN:

   Cortamos el pan en tres partes y dividimos estas en dos. Las tostamos ligeramente y colocamos en una bandeja rectangular.

   Mientras se tuesta el pan, cortamos unas lonchas de queso brie procurando que no sean demasiado gordas.

   Colocamos el queso sobre el pan aun caliente para que se temple.

   Cubrimos parte del queso con una cucharadita de tomates confitados. ( Ver receta en 2013, mes de mayo, día 20 )

    Yo suelo tener congeladas tarrinas de unos 60 o 100g para consumirlas en pizzas, ensaladas, tostas... etc.

   Repartimos unas tiras de pimiento asado por encima de cada pieza de pan.

   Lavamos las uvas en el momento de consumirlas, porque si lo hacemos antes y no se consumen, nos durarán menos tiempo ya que el agua las estropea.

   Secamos las uvas, las partimos por la mitad y les quitamos las semillas con la punta del cuchillo. Ponemos media uva o dos mitades en cada tosta dependiendo del tamaño del pan. 

   Regamos las tostas con un hilo de aceite de oliva virgen y servimos.

   Es increíble la cantidad de matices que se pueden descubrir  en un par de bocados.



jueves, 30 de octubre de 2014

Magdalenas de limón y manzana

 
   *** Estas magdalenas son muy fáciles de hacer, sólo hay que tener un poco de imaginación y darles un toque colorista a algo tan común como unas simples magdalenas. Es tan sencillo como poner unos moldes de papel de colores, añadir un trozo de manzana y dar brillo con un poco de mermelada. El cambio es espectacular, y seguro que estos pequeños "retoques", las hacen diferentes a la vista de todos.

   INGREDIENTES:

 - 1 yogur de limón
 - 1 medida del yogur de aceite de girasol
 - 2 medidas del yogur de azúcar
 - 3 medidas del yogur de harina de trigo fina
 - 3 huevos frescos
 - 1 sobre de levadura en polvo
 - 1 limón
 - 1 manzana golden
 - 1 cucharada de agua
 - 1 cucharada de mermelada de naranja
 - Canela en polvo

   ELABORACIÓN:

   * Encendemos el horno a 180º posición aire forzado, o en su defecto calor en parte baja. Rejilla a media altura.

   Preparamos un bol y en él rallamos la piel del limón que habremos lavado muy bien para quitar toda la suciedad que pueda tener.



   Vaciamos el yogur de limón y utilizamos el envase como medida.

   Añadimos una medida de azúcar al bol, dejando la otra medida pendiente para otro momento.

   Incorporamos una medida de aceite y mezclamos estos ingredientes con unas varillas manuales.

   Exprimimos el zumo del limón y lo colamos para dejarlo sin semillas. 

   Pelamos la manzana y le quitamos las semillas con ayuda de un vaciador especial para ello.

   Hacemos rodajas finas toda la manzana y la colocamos en una bandeja con el azúcar de la medida que no hemos puesto a la mezcla del yogur.


   Regamos la manzana con el zumo de limón y dejamos que macere mientras seguimos elaborando la masa.

   Incorporamos los huevos a la mezcla y los batimos para que se integren bien en la crema.

   Tamizamos las tres medidas de harina junto con la levadura para que se suelte y no haga grumos.

   Mezclamos la harina con la crema del bol haciendo movimientos envolventes y rápidos para que nos quede una masa fina.

    Escurrimos el jugo que cubre las rodajas de manzana sobre la masa y seguimos removiendo un poco más.

   Colocamos los moldes de papel dentro de un molde para muffins y rellenamos éstos con la masa sin llegar a llenarlos. Lo normal es dejar una tercera parte sin rellenar porque la masa sube bastante durante la cocción.



   Colocamos sobre la masa media rodaja de manzana o una entera si su diámetro no supera el del molde.

   Espolvoreamos un poco de canela en polvo por encima de cada molde y metemos al horno durante 15 minutos aproximadamente. El tiempo depende del horno que tengáis.

   Mientras se hornea la primera tanda, vamos rellenando los otros moldes siguiendo los mismos pasos.

   Antes de sacar las magdalenas del horno, comprobamos que están cocidas dando un golpe seco al molde. Si no bailan, podemos pincharlas para cerciorarnos de que están completamente cocidas. 

   Sacamos las magdalenas del molde metálico para que no sigan cociendo y las colocamos sobre una rejilla. De ésta forma se enfrían antes y no se quedan secas por el exceso de calor.

   Las dejamos que se templen un poco mientras preparamos una mezcla con una cucharada de agua templada y otra de mermelada de naranja o de albaricoque. Lo batimos bien para que la mermelada quede fluida.

   Con ayuda de un pincel de silicona, pincelamos todas las magdalenas. Este toque les da mucho brillo y cambia por completo su aspecto.

   Ahora solo queda dejar que terminen de enfriar antes de guardarlas en un recipiente para que no se sequen ni se pongan duras, aunque dado el aspecto, dudo mucho que lleguen al final del día.