*** Ayer hice revisión en la nevera y viendo que tenía que cocinar unas verduras para que no se estropeasen, reorganicé la comida del día siguiente. Siempre hay formas de dar salida a esos productos a los que les queda poco tiempo para caducar o que vemos que se están empezando a estropear. Por ello, es muy importante vigilar de forma periódica lo que tenemos en el frigorífico, congelador y despensa.
INGREDIENTES:
- 1/2 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1/2 calabacín
- 1/2 cebolla dulce
- 1/2 puerro
- 4 patatas medianas
- 4 piezas de bacalao desalado congelado
- 1/2 vaso de aceite de oliva virgen
- Sal
ELABORACIÓN:
Limpiamos las verduras, las cortamos en dados lo más pequeño que podamos y ponemos a pochar en una sartén con dos cucharadas de aceite y el fuego a media potencia empezando por los pimientos, seguido de la cebolla y el puerro y por último el calabacín, añadiendo una pizca de sal al principio. Dejamos que se haga despacio y tapando la sartén para que suelten jugo las verduras. Cuando las tengamos suaves y tiernas, las pasamos a una fuente refractaria y las reservamos.
Limpiamos la sartén con un poco de papel de cocina y le ponemos el aceite restante. Mientras se calienta, pelamos, lavamos y cortamos las patatas en rodajas de unos 3 o 4 mm de grosor. Las salamos ligeramente y las pasamos al aceite para que se doren y se hagan por dentro.
Una vez fritas las patatas, las pasamos a la fuente donde terminaremos de cocinar el plato y las reservamos junto a la fritada dentro del horno a una temperatura de unos 90º.
En el aceite de freír las patatas, ponemos los trozos de bacalao ya descongelados y dejamos que se hagan por los dos lados a la vez que movemos la sartén para que su jugo se ligue con el aceite y se forme un pilpil.
Es muy importante mantener una temperatura baja, pero no en exceso para que se cocine el bacalao suavemente y no se quede seco. El tiempo dependerá del grosor de las piezas, pero no más de 10 minutos en total.
Sacamos las patatas del horno con ayuda de unos guantes de cocina para no quemarnos y les ponemos el bacalao encima.
A continuación, cubrimos con parte de las verduras dejando el resto en la fuente. Tal cual está, se puede llevar a la mesa y servir junto con el resto de la fritada y la salsa pilpil.
Para emplatar, colocamos el bacalao con su cama de patatas y regamos con unas cucharadas de pilpil.
Este es el resultado de un plato que en un principio no estaba pensado hacerse ese día. No está mal ¿ no ?
*** En muchas ocasiones nos maravillamos delante de los escaparates de las pastelerías con la variedad de sus tartas, pero no siempre encontramos aquella que se identifique con nosotros y nuestros gustos. La "Princesa Africana" es una tarta especial que hice para la hija de una amiga a la que le gusta mucho el chocolate y que celebraba su cumple años con sus mejores amigas. Espero que les guste y den buena cuenta de ella.
¡¡¡FELICIDADES PRINCESA !!!
INGREDIENTES :

- Bizcocho de chocolate
- 200g de chocolate 65% pureza
- 250g de chocolate negro de cobertura
- 1l de nata para montar
- 1/2 vaso de leche entera
- 15g de mantequilla
- 4 cucharadas soperas de azúcar
- 1/2 litro de agua
- 1 cucharadita de cacao puro en polvo
ELABORACIÓN:
Para elaborar el bizcocho, podemos utilizar la receta de este mismo blog de bizcocho básico al que añadimos una cucharada sopera bien colmada de cacao puro en polvo y pondremos el doble de cantidad en las medidas para que nos quede un bizcocho muy alto utilizando un molde circular desmontable de 30cm de diámetro. El tiempo de cocción lo tendremos que alargar a 45 minutos y como ya os he comentado en otras ocasiones, para verificar que está cocido, le damos un golpe al molde una vez transcurrido el tiempo y si vemos que baila la superficie, dejaremos otros 5 o 10 minutos. Si por el contrario, no se mueve nada, podemos retirarlo del horno.

Una vez cocido el bizcocho, dejamos que se enfríe completamente antes de cubrirlo con papel de aluminio sin desmoldar. Lo conservamos en un lugar fresco y seco hasta el día siguiente.
Elaboramos el almíbar fundiendo el azúcar en un cazo a fuego lento y añadiendo el agua caliente cuando esté completamente derretida y de un color dorado. Dejamos hervir hasta que desaparezca el azúcar solidificado. Una vez frío, lo pasamos a un tarro de cristal con tapa y guardamos en el frigorífico hasta el momento de montar la tarta.
En un cazo que pondremos al baño María con el agua caliente pero retirada del fuego, fundimos los 200g de chocolate 65% de pureza troceado al que añadiremos 15g de mantequilla para dar brillo.
Cuando tengamos el chocolate completamente fundido y sin durezas, lo extendemos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal.
Cubrimos el chocolate con otra lámina de papel vegetal y presionamos ligeramente con la mano procurando que no queden burbujas de aire.
Para que nos quede una plancha uniforme, colocamos otra bandeja de horno de las mismas dimensiones y dejamos que con su propio peso nos deje una plancha uniforme.
Dejamos que se enfríe y solidifique el chocolate antes de retirar el papel vegetal que lo cubre.
Con un molde corta pastas en forma de corazón, vamos marcando la plancha de chocolate. Tenemos que sacar un total de 16 o 18 corazones. Dejamos que enfríe en el frigorífico para que endurezca el chocolate.
Cuando esté duro, podemos separar las formas de corazón con mucho cuidado para que no se rompan y meterlas en un recipiente tapado que mantendremos en la nevera hasta el momento de la decoración. Los recortes, se reservan también en frío para su posterior utilización.
Para montar la tarta, desmoldamos el bizcocho pasando un cuchillo de punta roma por la pared interior del molde y quitamos la parte del aro dejando la base que nos servirá de sujeción para poder manipularlo mucho mejor.
Con ayuda de un cortador de bizcocho, calculamos la altura para hacer dos cortes lo más iguales posibles empezando por la superior, luego la media y nos quedará la base ya cortada.
Empapamos la base de la tarta con ayuda de una brocha para cocina con parte del almíbar. Hay que tener en cuenta que las otras dos partes de bizcocho también hay que empaparlas, por lo que tendremos que calcular un poco lo que pondremos a cada parte.
Mientras reposa la base y se humedece, fundimos 250g de chocolate negro de cobertura junto con los recortes reservados de los corazones y la leche. Siempre con el agua caliente y retirada del fuego para evitar que la temperatura nos estropee el chocolate.
Sacamos el cazo del baño María para que se temple el chocolate.

En un bol bastante grande, ponemos 600g de nata para montar y con ayuda de unas varillas eléctricas, montamos la nata que tendrá que estar muy fría.
Una vez montada, le vamos añadiendo chocolate y mezclando con varillas manuales con movimientos envolventes suaves para que la nata no siga montando y se nos corte.
Con la mitad de esta mousse, cubrimos la base de bizcocho y extendemos por la superficie con ayuda de palas o lengüetas especiales para dicho fin.
Colocamos la parte central del bizcocho y empapamos con la mitad del almíbar restante.
Repetimos la misma operación con el resto de la mousse de chocolate procurando que nos quede una superficie uniforme.
Ponemos la ultima parte del bizcocho y lo empapamos con el resto del almíbar.
Metemos la elaboración en el frigorífico mientras montamos los 200g de nata restantes a los que no ponemos nada de azúcar.
Sacamos el bizcocho del frío y colocamos un bol de base y boca ancha para elevar la tarta y trabajar con mayor facilidad. Cubrimos la superficie y lateral con toda la nata trabajando con las lengüetas hasta que quede completamente lisa.
Colocamos la tarta en el plato de presentación y procedemos a la decoración con los corazones de chocolate empezando por la corona de la superficie y terminando con los del lateral. Hay que tener en cuenta la cantidad de corazones para que nos quede equilibrada.
Por ultimo, espolvoreamos con cacao puro en polvo que pondremos en un colador muy fino y golpeamos con el canto de la cuchara.
Guardamos en el frigorífico cubriéndola con la tapa del portatartas hasta el momento de su consumo.
He de decir, que el sabor se acentúa si dejamos que repose 24h.
Según me han contado, de la tarta no han quedado ni las migas, por lo que considero que estaba buenísima!!!
*** En ocasiones tenemos muy poco tiempo para elaborar un bizcocho o simplemente no queremos consumir tanta electricidad con el horno convencional. Sea cual sea la razón, aquí tenéis una receta muy resultona de un bizcocho cocinado en microondas.
INGREDIENTES:
- 90g de harina
- 75g de azúcar moreno
- 75g de azúcar blanco
- 2 huevos frescos
- 175g de calabaza dulce
- 50ml de aceite de oliva suave
- 50g de nueces peladas
- 1 cucharadita de canela molida
- 10g de levadura polvo
ELABORACIÓN:
Limpiamos la calabaza de corteza y semillas. Hacemos trozos pequeños y los metemos en la picadora eléctrica.
Cuando tengamos la calabaza bien picada, le añadimos los dos tipos de azúcar.
Si queréis que os quede más oscuro el bizcocho, podéis poner toda la medida de azúcar moreno.
Continuamos triturando hasta obtener un puré.
Volcamos el puré en un bol mediano y le incorporamos el aceite que ligaremos con ayuda de unas varillas manuales, para seguidamente añadir los huevos y seguir mezclando.
Por ultimo agregamos la harina, la canela y la levadura. Removemos con movimientos envolventes para que no queden grumos.
Untamos de aceite o mantequilla un molde de cristal y le espolvoreamos un poco de harina retirando la sobrante con un golpe seco boca abajo.
Vertemos la masa del bol en el molde y decoramos con las nueces troceadas. También podemos picarlas e introducirlas en la masa junto con la harina.
Tapamos el molde con su tapa presionando bien para cerciorarnos de que queda completamente cerrado. Metemos en el microondas y programamos 7 minutos a máxima potencia.
Cuando termine el tiempo de cocción, nos protegemos las manos con unos guantes de cocina y con mucho cuidado, destapamos ligeramente por un lado el molde liberando el vapor que se ha generado dentro. Es muy importante tener bien protegidas las manos para evitar quemaduras con el vapor. Después de esta operación, sacamos el molde del microondas y lo destapamos por completo para evitar que se humedezca el bizcocho.
Dejamos que se temple un poco antes de desmoldar en un plato, donde continuará reposando hasta que se enfríe totalmente para su posterior degustación.
Para conservar el bizcocho que sobre, se debe meter en un recipiente con tapa para evitar que se quede seco y duro.
Si os gusta este bizcocho, podéis probar a cambiar su sabor sustituyendo la calabaza por otros ingredientes como manzana, zanahoria, plátano, chocolate...