domingo, 15 de febrero de 2015

Tarta de manzana y crema


   *** Hacía tiempo que quería elaborar una tarta de manzana y crema, pero no quería que fuese una tarta cualquiera, tenía que ser especial y lo conseguí, valla que si lo conseguí. La serví en una cena con amigas y fue todo un éxito.

   INGREDIENTES:

   Para la base:

 - 200g de harina
 - 100g de mantequilla
 - 1 cucharadita de canela molida
 - 1 yema de huevo
 - 2 cucharadas de azúcar
 - 4 o 6 cucharadas de jugo de cocción de las manzanas
 - 1 pizca de sal

   Para la crema:

 - 50g de mantequilla
 - 2 huevos enteros y 2 yemas
 - El jugo de la cocción de las manzanas
 - 1 cucharada colmada de harina de maíz
 - 2 o 3 cucharadas de azúcar

   Para decorar:

 - 3 manzanas golden
 - 150ml de agua
 - 1 palo de canela
 - 1/2 limón
 - 3 cucharadas colmadas de azúcar
 - 30g de mantequilla
 - 1 cucharada de mermelada de pomelo
 - 2 o 3 cucharadas de agua

   ELABORACIÓN:

   Lavamos, pelamos y cortamos las manzanas en cuartos, les quitamos las semillas y hacemos gajos de 1/2 cm aproximadamente. Los colocamos en un bol que tenga tapa y les añadimos las tres cucharadas de azúcar, el zumo de limón, el agua y el palo de canela. Mezclamos con ayuda de una cuchara, tapamos y metemos al microondas a temperatura máxima durante 5 minutos. 

   Pasados los 5 minutos, sacamos el bol del microondas con ayuda de unos guantes de cocina para evitar quemaduras y removemos los gajos con cuidado para que no se rompan. Tapamos y volvemos a meter otros 3 o 4 minutos más al microondas para que terminen de cocer. Tienen que quedar enteros y algo duritos. Los escurrimos y dejamos que se enfríen los gajos por un lado y reservamos el jugo con la canela por otro.


   Comenzamos a elaborar la masa quebrada que pondremos de base colocando en un bol la harina tamizada, las cucharadas de azúcar que previamente habremos molido para convertirla en glas, la sal, la cucharadita de canela molida no muy cargada, la mantequilla fundida y la yema de huevo.

   Mezclamos todo con la mano hasta que nos queden bien integrados los ingredientes. Añadimos poco a poco las cucharadas de jugo de cocción hasta conseguir una masa que se desprenda de las manos pero que cuando la apretamos se agriete. La envolvemos en film transparente y dejamos reposar en el frigorífico mínimo 2 horas, pero no pasa nada si la dejamos de un día para otro.

   Con el jugo que nos ha quedado, lo colamos y ponemos a calentar en un cazo junto con un poco de azúcar, pero no demasiada, pues tiene que quedar algo ácido. Cuando rompa a hervir, se retira del fuego y se añade la mantequilla. Dejamos que se funda y añadimos la harina de maíz que removemos con ayuda de unas varillas para que se deshaga y no queden grumos.

   Batimos los huevos y los añadimos muy poco a poco a la mezcla del cazo a la vez que batimos con las varillas sin parar para evitar que se cuajen. Este proceso es muy importante hacerlo despacio y con el cazo retirado del fuego con la mezcla algo templada.


   Volvemos a colocar el cazo al fuego mínimo y sin dejar de remover, esperamos a que espese y se forme la crema. La pasamos a un tarro, dejamos que se enfríe y después la tapamos y guardamos en el frigorífico para que coja consistencia durante al menos 3 horas.

   Sacamos la masa del frigorífico y dejamos que se temple un poco.

   * Encendemos el horno a 180º en posición de aire con calor en la parte de abajo. Rejilla a media altura.

   Colocamos una lámina de papel vegetal en la encimera que habremos humedecido ligeramente para que no se deslice mientras trabajamos. Ponemos la masa sobre el papel y la cubrimos con film transparente. Empezamos a estirar con ayuda de un rodillo procurando que quede una forma circular y de igual grosor. Para ello, pasamos la mano por encima para detectar por dónde está más gruesa y por donde más fina.

   Para que nos quede un círculo perfecto, podemos colocar un molde de pizza y marcar el contorno presionando un poco.

   Después desprendemos el film transparente y retiramos el borde sobrante con ayuda de un cuchillo.  

   Colocamos la masa con el papel vegetal en el molde escogido y damos la forma con ayuda de los dedos, procurando que nos quede igual de alta por todos lados.


   Cubrimos con otra lámina de papel vegetal y rellenamos de garbanzos que ya tenemos guardados en un tarro de otras ocasiones que hemos hecho masa quebrada. Metemos al horno y dejamos que se haga durante 15 minutos. Transcurrido este tiempo, retiramos el papel vegetal con los garbanzos que cubre la masa y dejamos que hornee otros 5 o 6 minutos más vigilando que no se dore demasiado el borde.

   Sacamos del horno y dejamos que se enfríe poniendo la masa en una placa de molde circular desmontable. Os digo esto, porque si dejamos la masa en el molde donde la hemos horneado y la terminamos de montar, cuando la queramos sacar, lo más seguro es que se rompa por el peso y nuestra tarta quede destrozada.


   Ponemos un poco de mantequilla en una sarten y cuando esté fundida, metemos gajos de manzana que tenemos ya escurridos y los vamos dorando por los dos lados.

   Los sacamos a un plato y seguimos con este proceso hasta terminar de dorar todos los gajos.


   Sacamos la crema del frigorífico y rellenamos con ella la base de masa quebrada.

   Decoramos la superficie de la crema con los gajos de manzana dorados montando uno sobre otro para que quede toda la crema cubierta.

   Diluimos una cucharada de mermelada en un poco de agua. Yo he puesto de pomelo porque es la que tenía en ese momento abierta en el frigorífico, pero podemos poner mermelada de naranja amarga, de albaricoque o melocotón. La que más nos guste.

   Repartimos la mermelada robre los gajos de manzana con ayuda de una cuchara y una brocha de cocina.

   Guardamos en el frigorífico hasta el momento de servirla.


   ¡ Os aseguro que está deliciosa !



No hay comentarios:

Publicar un comentario