lunes, 8 de junio de 2015

Ensalada de hoja de roble con aguacate, mandarina y aliño de albahaca, mostaza y miel


   *** Como bien es sabido por la mayoría de la gente, es necesario ingerir una cantidad mínima de verduras, hortalizas y frutas a diario. Lo recomendable serían 5 veces al día, pero si tomamos más, mucho mejor. Y aprovechando que empieza a hacer mucho calor, nada mejor que tomar ensaladas frescas y aromáticas con ciertos complementos añadidos para hacerlas más apetecibles y diferentes cada día.

   INGREDIENTES:

 - 4 o 5 hojas de lechuga Hoja de Roble
 - 1 aguacate pequeño
 - 1 mandarina
 - 6 filetes de anchoa
 - 3 piezas de queso rulo de cabra
 - 1 cucharada de orégano
 - 4 o 5 hojas de albahaca fresca
 - 2 cucharaditas de mostaza a la pimienta
 - 2 cucharaditas de miel de naranjo
 - 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
 - 1 cucharada de zumo de limón
 - Sal en escamas
 - Raspadura de limón congelado
 - Aceite de oliva virgen extra

   ELABORACIÓN:

   Si queremos que la lechuga esté crujiente, tendremos que meterla en agua con hielo una vez lavada. Conseguiremos que las hojas estén tersas y aguanten mucho más tiempo crujientes una vez aliñadas.

   Mientras se refresca la lechuga, pelamos la mandarina y quitamos uno a uno la pielecilla a los gajos para que quede la pulpa a la vista. Esto requiere de cierta habilidad. Tendremos que ser cuidadosos y ayudarnos de un cuchillo bien afilado. Los gajos deben quedar enteros. Aunque si no nos vemos capaces de hacerlo, siempre podemos cortar en rodajas finas la mandarina. La textura no será la misma, pero el sabor no cambia. Una vez limpios todos los gajos, los reservamos en la nevera.

   Partimos por la mitad cada uno de los rulos de queso de cabra y los rebozamos en el orégano.



   Los pasamos a un plato y reservamos en el frigorífico.


   Preparamos el aliño metiendo en un tarro de cristal no muy profundo, las hojas de albahaca fresca bien lavadas, las dos cucharaditas de mostaza a la pimienta, la miel, el zumo de limón y el aceite.

   Metemos la batidora eléctrica y batimos al mínimo de potencia hasta que veamos que se ha triturado todo y ligado la salsa. Tapamos el tarro y reservamos en la nevera.

   Sacamos las hojas de lechuga del agua con hielo y las ponemos a escurrir.

   Dividimos en dos el aguacate, le quitamos el hueso con ayuda del cuchillo y volvemos a dividir en otras dos mitades, por lo que nos tienen que quedar 4 piezas. Tiramos de la piel empezando desde la parte que le une al tallo y, si el aguacate está en su punto óptimo de maduración, tendrá que desprenderse de la carne sin dificultad.



   Una vez pelado el aguacate, hacemos tiras de unos 3mm aproximadamente y reservamos.

   Montamos la ensalada colocando las hojas de lechuga algo cortadas, pero manteniendo su forma y jugando un poco con la tonalidad que la caracteriza hasta cubrir toda la fuente.

   Sobre ésta, colocamos las tiras de aguacate procurando que queden vistosas.

   Distribuimos sobre el aguacate los filetes de anchoa que previamente habremos sacado del frío unos minutos antes para que no tengan solidificado el aceite de la conserva.

   Repartimos uniformemente los cuartos de queso rebozados en orégano.

   Después repartimos los gajos de mandarina, o en su defecto las rodajas, procurando que queden entre medias de los demás productos porque es la nota de color más destacada y tiene que llamar la atención visualmente.



   Ahora solo queda aliñar. Salamos ligeramente con sal en escamas algo machacada con los dedos, regamos con un poco de aceite de oliva virgen extra y salseamos con nuestro aliño de albahaca, mostaza y miel dando pequeños toque con una cucharilla sobre los ingredientes de la ensalada.



   El toque final lo daremos con un poco de raspadura de limón helado.

   El motivo de tener un limón en el congelador, es porque en ocasiones nos encontramos con que no tenemos limones en condiciones o simplemente no tenemos. Pero si guardamos uno en el congelador bien lavado, siempre podremos echar mano de él cuando nos haga falta.

    No solo nos sirve la piel, también podemos utilizar la pulpa, ya que al estar congelada, la podemos rallar y así aportar más aroma a nuestros platos.




viernes, 5 de junio de 2015

Postre de fresas con crema de yogur y mascarpone


   *** No hay nada como meter a los niños en la cocina y ver cómo disfrutan manipulando los productos que luego se van a comer.

   Como educadora que soy, propongo talleres de cocina para niños porque además de aprender a alimentarse mejor, se trabajan los sentidos, la motricidad fina, se amplía el vocabulario y se socializa muchísimo. Ni que decir tiene, que la autoestima sube como la espuma al verse tan satisfechos de sus creaciones. Conocen mejor los alimentos y por tanto, disfrutan mucho más de lo que comen.

   INGREDIENTES:
   Para 2 raciones


 - 200g de fresas
 - 1 yogur natural 
 - 1 cucharada colmada de queso mascarpone
 - 1 cucharadita de azúcar
 - 2 hoja de hierbabuena

   ELABORACIÓN:

   Lavamos las fresas y las limpiamos retirando las hojas y el tallo.

   Reservamos la que más nos guste y troceamos el resto.

   Las ponemos en un bol con una cucharada de azúcar para que maceren y suelten un poco de jugo.

   Batimos el yogur antes de abrirlo y lo mezclamos con el queso mascarpone en otro bol un poco más grande ayudados de unas varillas manuales. Tenemos que conseguir que quede una textura algo cremosa.


   Pasamos las fresas a un vaso procurando dejar el jugo que han soltado de la maceración reservado.

  Fileteamos la fresa que tenemos entera lo mejor que podamos.


   Cubrimos las fresas con la crema de yogur sin llenar el vaso.


   Decoramos la crema con la fresa fileteada y una hoja de hierbabuena.

   Regamos con el jugo de macerar y ya tenemos listo un delicioso postre fresco y muy nutritivo.

    Tan sencillo de hacer, que hasta los más pequeños de la casa pueden colaborar y aprender mientras se divierten.




lunes, 1 de junio de 2015

Timbal de bacalao con patatas y aceite verde


   *** Sabemos que los platos que cocinados están muy ricos, pero en ocasiones, el solo hecho de cambiar la presentación, hace que sean mucho más llamativos y apetecibles. No tenemos que olvidar, que también comemos por lo que vemos.

   INGREDIENTES:


 - 4 patatas nedianas
 - 1 manojo de ajetes
 - 2 lomos pequeños de bacalao desalado
 - 6 cucharadas de aceite de oliva virgen
 - 3 ramas de perejil fresco
 - 1 diente de ajo
 - Sal

   ELABORACIÓN:

   Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en rodajas finas y las ponemos en una sarten con un fondo de aceite caliente, no más de 4 o 5 cucharadas. Salamos ligeramente y dejamos que se hagan a fuego muy lento.


   Mientras tanto, limpiamos los ajetes, los troceamos e incorporamos a las patatas.

   Removemos de vez en cuando para que se mezclen y tapamos para que se cocinen con el vapor que generan manteniendo el fuego al mínimo.

   Secamos bien el bacalao que tenemos desalado, le retiramos la piel con ayuda de un cuchillo bien afilado, le quitamos las espinas que pueda tener y lo cortamos en dados pequeños. Reservamos.

   Ponemos en un tarro de cristal las hojas del perejil sin los tallos, el diente de ajo limpio y troceado, un par de cucharadas de aceite de oliva virgen y una pizca de sal. Lo trituramos con la batidora y reservamos.

   Cuando tengamos las patatas tiernas, les escurrimos el aceite en otra sarten mas pequeña y las reservamos en la misma sarten donde se han cocinado. Calentamos el aceite y añadimos los dados de bacalao. Movemos la sarten durante un par de minutos para que el bacalao suelte el jugo y se ligue un poco con el aceite.

   Montamos los platos colocando un aro de cocina de unos 10cm.



   Rellenamos primero con las patatas hasta cubrir 3/4 partes de la altura.


   Después ponemos una capa de bacalao sobre las patatas.


   Retiramos el aro, decoramos con unas hojas de perejil fresco y algo de jugo del cocinado del bacalao junto con unas cucharadas de aceite verde aromatizado con ajo.

   No creo que muchos se resistan a tomar un plato tan sencillo y tan vistoso.