jueves, 30 de octubre de 2014

Magdalenas de limón y manzana

 
   *** Estas magdalenas son muy fáciles de hacer, sólo hay que tener un poco de imaginación y darles un toque colorista a algo tan común como unas simples magdalenas. Es tan sencillo como poner unos moldes de papel de colores, añadir un trozo de manzana y dar brillo con un poco de mermelada. El cambio es espectacular, y seguro que estos pequeños "retoques", las hacen diferentes a la vista de todos.

   INGREDIENTES:

 - 1 yogur de limón
 - 1 medida del yogur de aceite de girasol
 - 2 medidas del yogur de azúcar
 - 3 medidas del yogur de harina de trigo fina
 - 3 huevos frescos
 - 1 sobre de levadura en polvo
 - 1 limón
 - 1 manzana golden
 - 1 cucharada de agua
 - 1 cucharada de mermelada de naranja
 - Canela en polvo

   ELABORACIÓN:

   * Encendemos el horno a 180º posición aire forzado, o en su defecto calor en parte baja. Rejilla a media altura.

   Preparamos un bol y en él rallamos la piel del limón que habremos lavado muy bien para quitar toda la suciedad que pueda tener.



   Vaciamos el yogur de limón y utilizamos el envase como medida.

   Añadimos una medida de azúcar al bol, dejando la otra medida pendiente para otro momento.

   Incorporamos una medida de aceite y mezclamos estos ingredientes con unas varillas manuales.

   Exprimimos el zumo del limón y lo colamos para dejarlo sin semillas. 

   Pelamos la manzana y le quitamos las semillas con ayuda de un vaciador especial para ello.

   Hacemos rodajas finas toda la manzana y la colocamos en una bandeja con el azúcar de la medida que no hemos puesto a la mezcla del yogur.


   Regamos la manzana con el zumo de limón y dejamos que macere mientras seguimos elaborando la masa.

   Incorporamos los huevos a la mezcla y los batimos para que se integren bien en la crema.

   Tamizamos las tres medidas de harina junto con la levadura para que se suelte y no haga grumos.

   Mezclamos la harina con la crema del bol haciendo movimientos envolventes y rápidos para que nos quede una masa fina.

    Escurrimos el jugo que cubre las rodajas de manzana sobre la masa y seguimos removiendo un poco más.

   Colocamos los moldes de papel dentro de un molde para muffins y rellenamos éstos con la masa sin llegar a llenarlos. Lo normal es dejar una tercera parte sin rellenar porque la masa sube bastante durante la cocción.



   Colocamos sobre la masa media rodaja de manzana o una entera si su diámetro no supera el del molde.

   Espolvoreamos un poco de canela en polvo por encima de cada molde y metemos al horno durante 15 minutos aproximadamente. El tiempo depende del horno que tengáis.

   Mientras se hornea la primera tanda, vamos rellenando los otros moldes siguiendo los mismos pasos.

   Antes de sacar las magdalenas del horno, comprobamos que están cocidas dando un golpe seco al molde. Si no bailan, podemos pincharlas para cerciorarnos de que están completamente cocidas. 

   Sacamos las magdalenas del molde metálico para que no sigan cociendo y las colocamos sobre una rejilla. De ésta forma se enfrían antes y no se quedan secas por el exceso de calor.

   Las dejamos que se templen un poco mientras preparamos una mezcla con una cucharada de agua templada y otra de mermelada de naranja o de albaricoque. Lo batimos bien para que la mermelada quede fluida.

   Con ayuda de un pincel de silicona, pincelamos todas las magdalenas. Este toque les da mucho brillo y cambia por completo su aspecto.

   Ahora solo queda dejar que terminen de enfriar antes de guardarlas en un recipiente para que no se sequen ni se pongan duras, aunque dado el aspecto, dudo mucho que lleguen al final del día.



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