lunes, 14 de julio de 2014

Magdalenas de zanahoria y pasas


   *** Hacer más atractivo un alimento no resulta nada difícil, sólo tenemos que aportar un pequeño toque de color. Pero eso no es suficiente si el sabor es siempre el mismo. Para ello tendremos que variar algún ingrediente que matice ese ligero cambio y haga diferente lo que aparentemente es igual.

   INGREDIENTES:


 - 1 medida de aceite de oliva suave
 - 2 medidas de azúcar
 - 3 medidas de harina de trigo fina
 - 2 zanahorias medianas
 - 2 cucharadas de pasas
 - 4 huevos medianos frescos
 - 1 sobre de levadura en polvo
 - 1 sobre de gasificante para repostería
 - Moldes de papel de colores grandes

   ELABORACIÓN:

   * Encendemos el horno a 180º posición aire forzado, o en su defecto calor parte baja. Rejilla a media altura.

   La medida que se utiliza para elaborar estas magdalenas es un vaso de 125g de capacidad. Los de yogur que compramos en tarro de cristal son perfectos como medida para muchas otras recetas.

   Escogemos dos zanahorias medianas, lavamos y raspamos su piel. Las rallamos con ayuda de un rallador manual de agujero pequeño y reservamos.

   En la picadora eléctrica ponemos dos cucharadas de pasas y las picamos un poco. También podemos picar las pasas con un cuchillo. 

   En un bol grande ponemos la medida de aceite, las dos medidas de azúcar, la zanahoria rallada y las pasas picadas. Mezclamos todo bien con ayuda de unas varillas manuales.

   Añadimos uno a uno los huevos a la crema anterior mientras batimos con las varillas.

   Incorporamos poco a poco la harina ya mezclada con la levadura y el gasificante sin dejar de trabajar con las varillas para que no se hagan grumos.

   Colocamos moldes de papel en la placa de horno un poco separados para evitar que se unan las masas al subir.

   Rellenamos los moldes a la mitad de su capacidad con ayuda de una cuchara y los metemos al horno durante 10 o 12 minutos.

   Mientras se hornea la primera placa, colocamos y rellenamos una segunda tanda, así hasta que se termine la masa.

   Cuando saquemos las magdalenas del horno, dejamos que se templen un poco y luego las pasamos sobre un paño o rejilla para que terminen de enfriar.


   Una vez frías, se pueden guardar en una caja de chapa donde no les dé el aire y se mantengan tiernas y jugosas durante varios días si antes no se han tomado en un desayuno o en una merienda.




  




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