miércoles, 26 de marzo de 2014

Jamoncitos de pollo al limón


   *** El pollo se puede cocinar de muchísimas maneras y seguro que siempre nos quedará rico.

   INGREDIENTES:


 - 6 u 8 muslos de pollo
 - 2 limones 
 - 4 o 5 dientes de ajo
 - 2 hojas de laurel
 - 150ml de vino blanco
 - 100ml de agua
 - 3 cucharadas de aceite de oliva
 - Romero en rama
 - Sal y pimienta molida

   ELABORACIÓN:

   Limpiamos el pollo de restos de plumas, lo lavamos y dejamos que se escurra. Lavamos los limones con ayuda de un cepillo para quitarles toda la suciedad de la piel, troceamos uno en cuatro cuartos y el otro lo hacemos zumo. Escogemos los ajos para que tengan un tamaño similar y los dejamos sin pelar. Las hojas de laurel si las hemos comprado, es mejor lavarlas, aunque a mí me gusta cogerlas frescas, lavarlas y dejarlas secar una vez limpias. 

   Ponemos una olla al fuego medio junto con el aceite que puede ser de otro uso, siempre que no sea pescado. Cuando alcance temperatura, metemos los muslos de pollo ya salados. 

   Dejamos que se doren dándoles la vuelta de vez en cuando. Cuando tomen color, los sacamos a un plato y colamos el aceite que tenemos en la olla para eliminar restos y dejarlo limpio.

   Volvemos a poner el aceite en la olla y doramos en éste los ajos, añadiendo después el laurel y la mitad del romero, reservando dos ramitas para decorar. Por último, agregamos los trozos de limón dejando que se haga un poco.

   Incorporamos los jamoncitos de pollo a los que habremos puesto pimienta molida y dejamos que se marinen con el resto de los ingredientes.

   Subimos la fuerza del fuego y regamos con el vino blanco dejando que se evapore en parte y pierda el alcohol. Añadimos el zumo de limón y la mitad del agua, bajamos la fuerza del fuego a la mitad dejando que se cocinen tapados durante media hora.

   Si al terminar la cocción, vemos que nos queda demasiado caldo, sacamos los muslos de la olla y dejamos que reduzca avivando el fuego, pero yo aconsejo dejarlos con suficiente jugo para poder mojar en él. Por el contrario, si nos queda demasiado seco, se le puede añadir el resto del agua.

   Servimos con los trozos de limón y los ajos confitados. Ya solo queda acompañarlos de un arroz blanco y una buena ensalada. 

   Si queréis un consejo, están mucho mejor si los dejamos reposar y los tomamos al día siguiente, pero dejando el limón apartado para evitar que amargue demasiado la salsa.


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